En los últimos 18 meses he acompañado unos 30 proyectos de automatización. En 23 de ellos no se usó IA — las reglas eran más baratas, más precisas y más fáciles de mantener.
En los siete restantes, la IA supuso una palanca real.
01 — Clasificación de solicitudes entrantes
Los correos entrantes se ordenan en 5 a 8 categorías, con prioridad. La persona ve una lista ordenada en lugar de una bandeja de entrada caótica.
02 — Extracción de datos estructurados de PDF
Se leen facturas y pedidos y se vuelcan en la contabilidad. La IA sólo rellena los campos; el sistema valida con rigor.
03 — Creación de borradores en plantillas definidas de forma fija
De una entrada de blog surgen un borrador de newsletter, una publicación en LinkedIn y tres fragmentos. La persona edita; la IA no escribe el texto final.
